Ay, Andrés, decíme si merecías
morirte entre barrotes
o látigos
o serpientes,
esclavo para siempre, Andrés
corazón deshabitado
cáscara sin sol.

No, Andrés, no merecías
cadenas ni traiciones
hermano fronterizo,
compaisano
del viento, del árbol, de la flor,
corazón ardiente en una mano
y tu amor enamorado en el aire
que crece
y se inflama
por los tuyos y en los tuyos,
por nosotros.

No, compañero
en el nombre se tantos
te recuerdo, te rescato
Andrés,
en el nombre de un pueblo
leal y castigado
te convoco a las lanzas
y a las crines para siempre,
al relincho y al grito te reclamo
a regresarte
te mando, compañero
que hay muchos injustos en tu suelo
y el Protector te espera todavía.

Aquí y allá, hermano, te buscamos
el Río de Los Pájaros es
basalto interminable desde entonces,
murmullo ausente, agua irrepetida,
Caudillo libre de estos pueblos
no podés morirte ahora, nuevamente
en esta hora.

A esta encendida tierra que es tu tierra
te demando compañero
a esta necesidad de tu grito
a esta fuerza que nos falta
a esta falta de todo
que nos sobra
Andrés
raíz fuerte de la Patria
de nuevo en esta hora
te esperamos.

Vamos a hacer esta tierra
pasito a paso
pero con tu vos y con tu aliento
con tu sed
de una patria nueva y verdadera
que tengan un sitio
en su mejor costado,
el sitio de sus hijos más queridos
y un sol de repuesto
para todos los que un día se quedaron lejos.

No, no podés morirte ahora
nuevamente
en esta hora

Antonio Hernán Rodríguez

Andrés Guacurarí

Andrés Guacurarí nació probablemente el 30 de noviembre de 1778 en San Borja o en Santo Tomé. Recibió una formación nada común para su época: hablaba y escribía correctamente el castellano, el portugués y su guarani nativo; su buena caligrafía y redacción quedan demostradas en sus proclamas.
Andresito había integrado la milicia Guarani-misionera incorporada al ejército cuando Belgrano regresaba de su campaña al Paraguay y participó en el sitio de Montevideo bajo las órdenes de Rondeau; tras éste se produce el éxodo oriental (1811) que señala su entrada en la órbita del federalismo artiguista, bajo cuya bandera combatirá por igual a los portugueses que amenazaban nuestra frontera oriental y al centralismo porteño.
En febrero de 1815 fue designado por Artigas, comandante general de Misiones y desde este cargo trató de establecer las instituciones, la economía y la soberanía de esta jurisdicción.
Su primera campaña estuvo dirigida a recuperar el departamento de Candelaria , por entonces en manos paraguayas. Organizó sus fuerzas desde Yapeyú y el 14 de septiembre de 1815 concretó su objetivo. Frente a la amenazante política portuguesa, realizó la primera campaña del río Uruguay (1816) para intentar la liberación de las misiones orientales en poder luso-brasileño desde 1801. Los portugueses replicaron este intento con la invasión y destrucción de las Misiones Occidentales, ante ella Andresito triunfa con los guaraníes e la batalla de Apóstoles (julio de 1817).
Andresito resistió en Dan Carlos una nueva invasión portuguesa, pero fue derrotado. Por orden de Artigas, marchó sobre Corrientes para restablecer el gobierno federal (agosto 1818)
La guerra con Brasil cesó temporariamente, pero un nuevo intento por recuperar Misiones Orientales (junio 1819) culminó son la prisión de Andresito, fue puesto en libertad en 1821, pero una riña con presuntos soldados o marinos ingleses en Montevideo lo condujeron nuevamente a la cárcel, donde falleció.

Centro de Investigaciones Históricas “Guillermo Furlong” del Instituto Montoya.
Ilustración: Adriana Marelli